Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

viernes, 17 de octubre de 2014

Tibios, cagones, cobardes.

A veces quisiera tenerte acá. Conmigo. Compartiendo mis victorias.
Vengo a contarte que me encuentro viviendo eso que tanto anhelaba. Eso de lo cual siempre hablaba cada vez que encontraba algún huequito en la conversación. Sobre todo luego de hacernos el amor.
Vos y yo más nosotros que nunca. Yo con el alma desnuda, en tu cama, mirando hacia el cielo, como si el techo no existiese.
Estoy viviendo todo lo que siempre quise. Lo que siempre deliré ¿Podés creerlo? Lo logré. Lo estoy logrando de a poquito.
Estoy en el mejor momento de mi vida. Tengo todo. Absolutamente todo lo que cualquier persona quiere. Una familia maravillosa, unos amigos de diez y éxito. Me encontré con la gente correcta en esta vida y la vida me dio otra chance.
                           (Acá faltas vos)
Y sin embargo, puedo ponerme sincera y decir que le falta una pieza a este rompecabezas. Que no se disfruta igual sabiendo que hace unos meses atrás planeaba vivirlo con vos, a la par. Con tu mirada de fondo.
De vez en cuando quisiera tenerte acá conmigo compartiendo mis victorias.
Riendo de mis fallas. De mi enojo conmigo misma cuando no logro lo que quiero. Tu voz sosteniéndome. De tus ojos y esa extraña y hasta intimidante forma de deletrearme un "t o d o va a estar b i e n". De tu abrazo motivador. Tus abrazos, mi motor.
Sin embargo nos ven mejor. A vos. A mi. Nos ven mejor.
Lo peor de todo es que no se equivocan (por fin). Lejos, estamos mejor.

Algunos dirán (y otros ya se dieron el gusto) que fuimos, somos y seremos unos cagones, unos tibios, unos cobardes. Que nos perdimos lo mejor porque no nos dieron los huevos. Que no lo merecíamos y por eso terminó.
Yo prefiero verlo desde otro lado: ganamos, mi amor. Fuimos, somos y seremos unos valientes. Tuvimos los huevos para parar. Mirarnos y darnos cuenta que hasta ahí llegamos. Con pifiadas en el medio. Pero con más aciertos que otra cosa. Y hoy puedo tenerte enfrente sin nada que reprocharte.
.(a veces)
lo que sucede, conviene
y decir que 
puedo ponerme sincera
Cobardes,

           





1 comentario:

Anónimo dijo...

Es increíble cómo escribís. Se podría decir que te admiro hace ya un tiempo. De a poco voy leyendo todo tu blog e hilando las entradas para intentar saber todas tu historia completa.
Por alguna casualidad llegué a tu último escrito cuando estaba un poco mal y éste, como todos las anteriores, me sirvió de cable a tierra para bajarle un poco a la bronca y angustia. Tal vez sea un elogio más hacia tu blog u otra cursileria que tengas que escuchar pero, cada tanto, tu blog me salva. No dejes de escribir nunca.