Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

domingo, 11 de agosto de 2013

Podría empezar diciendo que lo que me pasó con vos no me pasó con nadie, pero ya es cliché. Podría empezar nombrando cada una de las locuras que hicimos juntos, pero creo que no me creerían ni queriéndome creer. Podría comenzar nombrando a ese lunar que tan lindo se te ve. O podría iniciar contando que me sostuviste cuando nadie podía (o nadie quiso). También, podría decir que en ese momento justo cuando tus dedos acarician esas cuerdas, me llevas a todos lados sin salir de tu casa. Tal vez, debería comenzar contando lo magnífico que sos pogueando ("sos mis ganas de poguear, creo que con eso dije todo, ¿no?"). Sos magnifico en todo. Sos magnífico hasta enojándote. Sos expectacular tirado en el pasto, mirando a la nada. Sos magnífico, igual que tus mates. Podría comenzar nombrando a esa magia que tenés para hacerme sentir todo sin tocarme un pelo. Eso te admiro. No me tocás un pelo y me coloreás el mundo. Podría describir esa locura que tanto te caracteriza. Quizás tendría que comenzar contando esa vez que me hiciste subir al techo de tu casa a las dos de la madrugada, con excusas sin sentido y me obligaste (sí, me obligaste) a dormir ahí con cuatro grados de sensación térmica (gracias por obligarme). Podría de empezar contando muchas cosas pero nunca las veces que me escuchaste, que me llamaste, que me obligaste a quedarme en tu casa ("yo sé que no estás bien, flaquita"), que te quedaste en la sala de espera que tanto te desespera, que me miraste y me entendiste, porque lo hiciste y como nadie. No podría porque son incontables. Porque no me alcanza la noche. ¿Y si comienzo con esa tarde que te crucé en ese bendito colectivo? ¿Y si cuento las veces que con una guitarra y tu voz nos hicimos el amor? ¿Sería correcto comenzar contando que por tu locura y la mía, locura al cuadrado, una noche terminamos multados? ¿Y si empiezo plasmando cada una de tus frases? ¿Podría, acaso, comenzar nombrando esas noches solitarias donde todo nos llevaba al mismo supermercado, a la misma cama, y al mismo amanecer? Y viendotme, conté tanto y sin embargo, aún no comencé...
Me bastó un mes, una guitarra y un gran Lío en la cabeza para aprender que "todo pasa", que la soledad no es tan mala y que esos fantasmas ya no asustan. Me "enamoré" de lo que fuimos. Quizás, podría empezar por esa parte. Podría comenzar de mil formas que aprendí con vos, sin embargo, aún así, no podría plasmar la poesía de dormir a tu lado. Que verte ser es más de lo que podría haber conocido o me podrián haber contado o confesado. Hasta las letras más lindas te quedan apretadas, ¿y será por eso que aún no he comenzado?

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