Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

martes, 20 de noviembre de 2012



Las canciones deben ser tristes, porque siempre hablan de desamor, de fracaso; cuando estas en ese momento,
 tan escaso en la vida de pasión compartida,
 no se escribe, se vive.

Muchas veces me afligí (en éste tiempo de semi abandono con el blog)  por no tener qué escribir, por no tener qué contar. Por deslizar mis manos por las teclas y no sentir esa conexión que ayer parecía eterna. Hasta llegué a desilusionarme por no encontrar nada para convertirlo en letras, en párrafos, en textos que les haga poner la piel de gallina y lograr ese vinculo entre lector y escritor que tanto bien me hizo alguna vez. Llegué a sentirme vacía, no podía creer que mi afán de convertirme en una gran escritora, en convertirme algún día en ese libro que veas desde la vidriera de alguna librería, haya llegado a su fin. No podía entender cómo mis dedos pudieron haber encontrado un límite, cómo mi cabeza no encontraba idea alguna que contar, cómo me había vuelto tan cerrada, cómo la inspiración se pudo haber agotado. Trataba de exprimirme, sin embargo, no hallé ninguna palabra que diera hilo a algún recuerdo. Hasta que lo entendí. Entendí que los textos deben ser tristes, que los textos son mejores cuando salen de esa angustia sin fin. Que los textos existen cuando hay algo de soledad dentro de uno. Que hoy no necesito escribir, porque hoy vivo. Porque cuando se está en paz con uno mismo, con el resto; vivís. Porque gracias a vos, mi amor, sé vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sos genia amiga, me encantó <3