Un poco de mí

Mi foto
"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Es tan lindo cuando sonríe, cuando me da la mano, cuando me dice "felices tantos meses". Es tan raro tener a alguien que te ame aún teniendo una campera negra la cual te hace quedar tal foca, el pelo completamente frizzado y las uñas con el esmalte a medias. Es tan raro que me presenten diciendo "Agustina, mi novia". Es tan raro que no te suelten de la mano al cruzarse con algún conocido. Es un placer amar así, así de bien. Hasta es lindo enojarse, amagar con terminar y que de la nada, su boca choque con la mía. Es hermoso verlo desnudo para mí, tocarlo y sentirlo mío. Si tan solo pudieran verlo, si pudieran oírlo. Si pudieran observar la manera en la cual toma mi mano. Nuestra demencia por dos. La manera que besa mi panza. No voy a dejarte ir. Nunca. Aún tiene que quedar algún lunar que no me conozcas. Alguna cicatriz para sanar. Aún tenemos miles de películas por ver, y miles de Mc Donald's por visitar. Aún puedo seguir dedicándote escritos, y aunque cueste, buscar mil y una formas de adornarte en palabras, de intentar describir lo indispensable que te volviste. Odio tener que admitir que te comería la boca cada segundo de ésta vida, que odio lo que causás en mí con solo mirarme de esa forma tan distinta a los demás, las ganas fervientes de vernos de acá a treinta años juntos con un par de enanos dando vueltas por la casa, nuestra casa. Que de tanto mirarte, ya te casé conmigo veinte veces. Y aún puedo hacerlo muchas más.

No hay comentarios.: