Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

domingo, 6 de mayo de 2012

Saber jugar a la pelota. Saber nadar. Saber silbar. Saber chasquear los dedos. Saber cocinar algo sin que me quede con gusto a comida hecha con productos vencidos. Saber sobre calles y no perderme cada vez que me alejo un par de cuadras de mi casa. Saber tomar helado sin hacer un enchastre. Saber lavar la ropa sin hacer que cada prenda pierda su color original. Saber hacer las cosas que sabe hacer la gente normal. Entender que la gente crece. Entender que no todo siempre sale como uno quiere. Entender que para entendernos todavía nos falta bastante por recorrer. Entender "que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno". Entender que más de una vez te vas a equivocar y que eso no significa que lo hagas con mala intención. Entender todas esas cosas que entiende la gente normal. Creer que todo va a salir bien cuando mi instinto natural me dice todo lo contrario. Creer que para algún Día de los Enamorados voy a poder regalarte eso que se me ocurrió a las pocas horas de haberte conocido. Creer que puede ser para siempre, aunque sea por un rato. Creer que envejecer no es tan mala idea si lo voy a hacer con vos al lado. Creer en todas esas cosas que cree la gente normal. Poder no tener vértigo arriba de una silla. Poder ir a hacer las compras y atenerme a lo que dice la lista y no llenar el changuito de pelotudeces para que después me putees. Poder escuchar las bandas que te gustan sin preguntarte si de bebé te caíste de los brazos de alguien golpeándote la cabeza fuertemente para creer que la música que escuchás está buena. Poder parecerme menos a Forest Gump cada vez que aparece tu vieja. Poder quererte sin preocuparme de que sea demasiado. Poder decirte que sos lo mejor que me pasó en la vida sin que se me cierre el pecho y ponga cara de que me voy a morir porque me cuesta tanto expresarme (a pesar de que eso te resulte tierno). Poder no vivir con el constante pánico de que un día digas "hasta acá llegué". Poder hacer las cosas que hace la gente normal.
Siempre quise tener una vida fuera de la media. Morir a los 27 y haber dejado un legado era lo ideal. La gente extraordinaria muere a esa edad. Pero un día llegaste e impregnaste mi vida de una casa grande, un auto familiar, hijos, mascotas y un trabajo con horarios fijos para confundirme y hacerme creer que ser normal no está del todo mal. Que quizás esperarte en casa con la comida hecha me alcance para ser feliz. Que quizá ser extraordinario sólo para vos sea todo lo que necesito.

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