Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

viernes, 16 de marzo de 2012

A veces es mejor fingir que da igual.

Esa necesidad de chocarme la cabeza mil veces contra la misma pared. Esa costumbre de afligirme frente a tus apariciones ilógicas, frente a tus mensajes desesperados con aroma a pasado. Esa puta costumbre de llorar mientras escribo pensado en vos y en todo lo que me tocó vivir. Y las mismas preguntas, las mismas no-respuestas. Las mismas noches. Los mismo días. ¿Acaso nunca te pusiste a pensar en el mal que me indujiste? ¿Nunca te pusiste a pensar en todas esas veces que te me reíste en la cara? Y a pesar de todo, me gustaría volver a verte y decirte de una vez todas las cosas que callé, todo lo que me guardé. Capaz tendríamos que mirarnos de nuevo a los ojos y ver qué pasa. Capaz tenga ganas de verte porque me sienta sola y volver a vos me hace recordar esos años en los que mis mejores amigas sí me hablaban y se preocupaban por lo que íbamos a hacer el fin de semana, cuando los reemplazos no existían. Capaz tendría que llamarte de una vez por todas y dejar de dar tantas vueltas. Capaz tendríamos que desaparecer de nuestras vidas y dejarnos en paz. Capaz todavía te quiera un poquito. Capaz tendría que dejar de pensar un poco en vos y fijarme en qué quiero hacer con todo esto: con vos, con él y conmigo. Capaz debería hablar un poco menos y actuar más. Capaz tenga sueño y esté escribiendo puras mentiras. A dormir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

decidit3.