Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

lunes, 5 de marzo de 2012

Preparados, listos... ¿Listos?

Mañana empieza el ciclo lectivo y estoy entre entusiasmada y confundida. Segundo año se acerca con todo y me creo lo suficientemente preparada para hacerle frente. Haciendo un paréntesis, me hice las tan deseadas rastas, comentario colgado, ya lo sé. Le doy, gustosa, la bienvenida a otra etapa de mi vida. Una etapa mejor, digo yo. Les cuento que hace dos días aproximadamente mamá fue a buscar mi diploma de inglés y adivinen... ¡Aprobé con un nueve! No lo puedo creer, digo, sabía que iba a aprobar pero dudaba de que me fuera tan bien. Por ende me cambiaron los horarios y, lamentablemente, no voy a poder seguir con el grupo con el que vengo hace cuatro años. Antes tenía inglés los martes y jueves de siete y media a ocho y media y ahora tengo los lunes y miércoles de siete a nueve o algo parecido. ¿Cuál es el problema? Que a esa hora y esos mismos días tengo taekwondo y no pienso dejar el deporte que vengo haciendo nueve años por inglés, de ninguna manera, no. A taekwondo voy porque quiero, a inglés porque me obligan o, si quieren adornarlo un poco (y como les gusta decirlo a mis padres) "porque en el futuro me va a hacer falta". Siempre hablando del futuro, como si ahora importara demasiado eso. Volviendo al tema de inglés, ya lo hablamos con el instituto/centro (como les plazca) y encontramos la solución: sábados de siete a diez. Tres horas seguidas, el mismísimo infierno para mis neuronas. "No se preocupen, los chicos tiene un recreito" dijo la directora. Así que en vez de tener dos días de pleno descanso, voy a tener solo uno (y eso si no llego a tener algún torneo de taekwondo, que en ese caso el número se vuelve un estresante cero). "Ese grupo está un poco más adelantado pero yo creo que Agustina puede. Sí, sí, Agus va a poder". Claro, Agus siempre puede, siempre tiene más que dar. Siempre suponiendo, si total a la que la exprimen por completo es a mí, ¿no?. Cuando por fin me sentía parte del grupo me tengo que cambiar y no está bueno teniendo en cuenta lo que me cuesta integrarme. La vida es un cambio constante, me diría una amiga y tiene razón. Pero detesto los cambios, los detesto. Mis horarios cambiaron por completo, la rutina cambió. Año nuevo, gente nueva, horarios nuevos. Otro combate se acerca. Tengo los guantes puestos,  el bucal por las dudas y una toalla que no pienso tirar. El silbato suena: a empezar.

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