Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

viernes, 24 de febrero de 2012

Tarde inusual.

Caminar cuadras y llegar hasta tu casa. Apoyo mi bolso sobre aquel muro y miro la hora. Me miro en el reflejo del celular: suficientemente peinada, suficientemente bien. Toco el timbre y la respiración ya no va al ritmo de siempre. Mirás por esa ventanita y abrís la puerta. Me dice que pase y yo tímidamente le hago caso. Un beso en la mejilla, como si fuéramos desconocidos. Dejo la mochila en el piso y a continuación sus dedos me rozan. Me hundo en placer. Llevados por las ganas de enredarnos caemos sobre esa cama. De repente tu remera y la mía decoran las baldosas de la habitación. Poco a poco, casi se puede notar la desnudez. Tocándonos como si no hubiese mañana. Me obsesiona esa forma de actuar. Me endulza esa forma de mirar. Esa bendita forma de tocar. Y de mentir. Perfecta forma de mentir y de disfrazar. Vendes y compras. Detesto esa impresionante capacidad para provocar. Juego mortal. Gemido fatal.

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