Un poco de mí

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"Un quilombito lindo". Diecinueve años. Mambos y un par de cicatrices. Fobia al fracaso. Odio al chocolate. Amor por los libros (y la birra). Pero sobre todo, con un miedo particular al olvido; por eso escribo, "porque la memoria puede fallar pero lo escrito en este blog no falla, no se borra y no se pierde".

domingo, 27 de noviembre de 2011

Torneo nacional.


Aún no logro descifrar si la expresión de mi cara era de concentración, de miedo o confusión. Hoy tuve un torneo nacional, como ya les había comentado. Me fue mal, muy mal. Demasiado para el ego que me come por dentro. Bueno, en realidad no me fue tan mal solo que me jode perder. En veinte torneos (si es que no son más) solo había perdido una sola vez y ahora, perder de nuevo me deja un gusto agrio. No me gusta perder y más cuando conozco poco de derrota. No estoy acostumbrada a irme con las manos vacías. No estoy acostumbrada a ver chicas mejores que yo. No estoy acostumbrada a la presión. Y tampoco estoy acostumbrada a perderme en la forma. Sí, me perdí en la forma cuando solo me faltaban tres pasos para terminarla. La estaba haciendo tan bien, tan. Pero por lo menos puedo decir que la peleé, que no se lo llevó de arriba ese combate. Los torneos son cosas de un instante y que porque en un combate de un minuto haya perdido no significa que no me maté entrenando. Eso no  significa que no haya meses de entrenamiento. Perdí, por segunda vez en este deporte que llevo en las venas desde los seis años. Pero hay algo, algo nuevo que aprendí hoy que nunca había aprendido cuando ganaba: no puedo ser la mejor siempre. Está mal acostumbrarse a ganar y hoy aprendí que cuando perdés más te llevás. La medalla es algo que te queda como recuerdo, sin embargo el ir y presentarse a un torneo ya es un gran logro, es superar el miedo. Obvio que uno se anota pensando en ganar, no lo voy a negar. Yo me anoto para ir y hacer que hablen de mí. Voy para ganar pero hoy, hoy aprendí más cosas de las que había aprendido todas esas veces que gané. Ahora sé en qué tengo que mejorar, qué tengo que hacer para el año que viene y tengo doce meses para entrenar y perfeccionarme. Muchas personas me dijeron que siempre veo lo que hice mal, el error, cuando tendría que ver todos los logros que tengo en este deporte que me apasiona tanto. Y tienen razón, no me voy a olvidar nunca las veces que escuché esos susurros que rezaban mi nombre cuando yo pasaba por al lado de alguien, ni esa vez que me dieron doble mención en un examen en esa época que conseguir una era prácticamente imposible, ni las veces que gané, o las veces que profesores se juntaron a ver mi combate. Perdí dos veces solamente, eso no significa la muerte de una persona. Todos nos equivocamos y en un minuto pueden pasar muchas cosas. Además que este año al cumplir mis catorce empecé en una nueva categoría. No voy a decir que me decepcioné de mí, uno siempre quiere ganar o sino no se prepararía para un torneo pero ahora que lo veo mejor y pude ver el video pude percibir que no estuve mal, peleé bien. Hoy las ganas de entrenar dando todo de mi parte volvieron, creo que este torneo perdido me hizo volver a reencontrarme con mis ganas de seguir dependiendo de este deporte. De volver a sentirlo como antes. No sé ustedes qué tendrán planeado hacer pero yo tengo doce meses de trabajo duro...

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